En Ginebra, un llamado desde el corazón por las víctimas silenciosas de las minas en el Sáhara marroquí

Ginebra, 23 de abril de 2026 – No siempre son las grandes cifras o los informes técnicos los que conmueven en las reuniones internacionales. A veces, es una voz que pone rostro y nombre al sufrimiento de personas reales. Eso es lo que hizo Thami El Aissaoui, presidente del Centro Euro-Méditerráneo de Seguimiento de Riesgos de Minas (CEMSRM), durante su paso por la 29ª Reunión Internacional de Directores de Programas Nacionales de Desminado y Asesores de la ONU.

Durante tres días, del 22 al 24 de abril, El Aissaoui recorrió los pasillos del encuentro en Ginebra hablando no solo de minas, sino de vidas rotas. Las minas antipersonales colocadas hace décadas por las milicias del Polisario siguen siendo una amenaza diaria para las familias que viven en las provincias del sur de Marruecos. Cada paso en el desierto puede convertirse en una tragedia: un padre que pierde una pierna, una niña que ve truncada su infancia, una madre que carga con el peso del miedo constante.

“Detrás de cada mina hay una familia que sufre, un niño que ya no corre libre por la arena y un anciano que ya no puede cuidar de sus animales sin temor”, comentó con emoción en varias de sus reuniones bilaterales con delegados y expertos internacionales.

Marruecos ha asumido esta realidad con un compromiso que va más allá de la simple limpieza del terreno. El país ofrece cuidados médicos especializados, largos procesos de rehabilitación física y, sobre todo, un acompañamiento humano para ayudar a las víctimas a reconstruir sus vidas y recuperar su dignidad. Se trata de un esfuerzo cotidiano, hecho con paciencia y cercanía, para que quienes han perdido tanto puedan volver a sonreír y soñar con un futuro posible.

Pero El Aissaoui insistió en que el verdadero cierre de esta herida solo llegará con una solución política valiente y humana. Por eso defendió con convicción la Iniciativa de Autonomía propuesta por Marruecos, presentando documentos que muestran cómo esta iniciativa podría abrir las puertas al retorno y a la reconciliación.

“La Autonomía no es solo un acuerdo sobre el papel. Es una oportunidad real para que miles de familias de los campamentos de Tinduf regresen a su tierra, recuperen su dignidad y construyan, por fin, una vida en paz”, subrayó.

Recordó también el mensaje cálido y fraterno del Rey Mohammed VI en su discurso del 31 de octubre de 2025, donde invitó a estas familias a volver a casa y participar en la construcción de un Marruecos unido y próspero para todos.

Hasta el último día de esta reunión de la ONU, el CEMSRM seguirá llevando este mensaje lleno de humanidad: más allá de las discusiones técnicas, lo importante es aliviar el sufrimiento real de las personas y darles la esperanza de un mañana sin miedo.

En un mundo que a menudo olvida el dolor individual detrás de los conflictos, este llamado desde Ginebra recuerda que cada mina que se desactiva no solo limpia el suelo, sino que también libera corazones y devuelve la posibilidad de una vida digna.